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miércoles, 11 de abril de 2018

El agua es la mayor mina para Extremadura


En el reciente foro del regadío en Extremadura, Guillermo Fernández Vara manifestó que “el agua embalsada en nuestra región es la mayor mina para Extremadura”, apostando claramente por la modernización y la creación de nuevos regadíos para el desarrollo de nuestra tierra y la fijación de la población como apuesta clara contra el despoblamiento que nos aqueja.

Ciertamente, el debate sobre la implantación de minas en la región está siendo muy manido, especialmente la de litio en la ciudad de Cáceres, ya que existe una alta preocupación ciudadana sobre las consecuencias de su posible implantación tan cerca de la ciudad que modificará el paraje de Valdeflores y el entorno de la sierra de la Mosca de manera irreversible.

Existe especial preocupación entre los ecologistas y ambientalistas por la posible afectación a vegetación sensible, protegida e incluso en peligro de extinción, como la especie (Serapias Pérez – chiscanoi), especies de interés especial como (Ruscus aculeatus) o géneros como (Narcissus, Orchis), y que también puede afectar a las aguas subterráneas del “Calerizo” y por tanto de los acuíferos.

Puede haber aumentado la incertidumbre y el desconcierto en la ciudadanía conocer los cambios de posición de la alcaldesa de Cáceres, que en julio de 2017 recriminaba a los agoreros que opinaban que la llegada de la empresa sería un «desastre», calificando el proyecto como «una verdadera oportunidad». Hasta el día 29 de enero en la que la alcaldesa afirmaba que el “No a la explotación de la mina era inamovible” y que ha concluido en la declaración del 19 de febrero en la que la alcaldesa afirmó que “habían paralizado un expolio, no una inversión”.

Al contrario que los responsables políticos del PSOE, como el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Luis Salaya, que ya afirmó que el proyecto de la mina daba miedo y que el PSOE se oponía al proyecto, desde las declaraciones del Presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, que defendió que en ningún momento se iba a aprobar un PIR (Proyecto de Interés Regional) para la autorización de la mina y que la decisión la tendría el Ayuntamiento, hasta las declaraciones de la Consejera de Medio Ambiente, que ha asegurado que si el Ayuntamiento no modifica el Plan General Municipal el Informe de Impacto Ambiental (DIA) sería negativo, puesto que en la actualidad no es compatible ese uso en la ciudad de Cáceres. Por tanto la decisión está en el Ayuntamiento de Cáceres.

En el alma del PSOE hay muchas opiniones, en todos los asuntos hay matices. Y eso ha sido lo que tradicionalmente ha enriquecido a este Partido, siempre ha habido corrientes de izquierda, socialistas laicos, socialistas cristianos, socialistas más ecologistas, socialistas más liberales. Precisamente, esa diversidad ha sido lo que ha enriquecido las posiciones del PSOE, no al contrario. En este caso es seguro que la Dirección General de Medio Ambiente garantizará los derechos de la ciudadanía de Cáceres. Entre todos los matices posibles, yo comparto que el futuro de desarrollo de Extremadura y de la ciudad de Cáceres no estará en las minas, más bien en el proyecto de economía verde y circular del que muchos aún recelan.

martes, 27 de enero de 2015

El PP arboricida de Cáceres.

Por l@s compañer@s de la agrupación socialista de Cáceres conocí la noticia de la obra de la Calle San Pedro de Alcántara, por Facebook descubrí la fotografía de “Marce Solís” que compartió “Chema Corrales”. La comparativa es reveladora, desoladora y bochornosa para todo el que tenga un poco de consideración medioambiental.

Comentaba el profesor “Chema Corrales” que deberían hacerse públicos los nombres de los "irresponsables" que firmaron el proyecto, yo añado que la verdadera irresponsabilidad está en el equipo de gobierno del PP del Ayuntamiento de Cáceres, que ha aprobado este atentado medioambiental. La política tiene que estar para evitar que se hagan barbaridades de este tipo, por muy firmado que venga el proyecto por técnicos más o menos competentes.

Es evidente que los autores del proyecto deben tener poca o nula formación en jardinería, diseño de jardines, arboricultura y aún menos sobre respeto medioambiental, más aún en las ciudades, en las que el cuidado por mantener diseños de calles y plazas verdes, que las embellezcan y ornamenten y a la vez sirvan de pulmón y evite el aumento de la contaminación, es esencial.

Existen numerosos estudios técnicos que dan soluciones para evitar la tala de los árboles y arbustos en una obra pública, existen manuales que recomiendan cómo proteger las especies vegetales, necesarias e imprescindibles en toda ciudad que se preste a presumir de serla y existen técnicos que estudiaron y que se formaron para dar solución a este tipo de problemas.

La jardinería cuenta con profesionales sobradamente preparados, con ingenieros, con biólogos especializados, con arquitectos que descubrieron el respeto medioambiental en todas sus actuaciones..., pero al parecer no son consultados ni se valora su opinión ¿Para qué sirve la política sino es para resolver estos conflictos y asesorarse bien antes de decidir ejecutar una acción? 

¿El equipo de gobierno antes de decidir "destruir ese espacio verde" consultó, se asesoró, buscó consensos, preguntó a especialistas en jardinería, sugirió modificar la obra para impedir ese atentado medioambiental, se planteó respetar la vida de los árboles y arbustos ornamentales?

La crisis debería haber puesto cordura en las obras, evitar hacer grandes inversiones, mejorar lo existente y esforzarnos para priorizar el presupuesto público en políticas que consoliden el Estado del Bienestar, la igualdad, que acaben con el paro y que busquen la sostenibilidad. Por desgracia sigue primando la incultura medioambiental y la irresponsabilidad política.

La ciudad ha perdido especies arbóreas y arbustivas ornamentales, que estaban sanas, que aunque no estaban amenazadas eran parte de la ciudad y eran auténticas, únicas y hermosas. Podrán ser sustituidas por nuevas, pero deberían haberse conservado, ya que de esta forma se ha matado una parte de la ciudad.

Aún hoy existe una gran mayoría de ciudadanos que no se escandalizan ante estos atentados medioambientales, pero con esta obra se ha demostrado la incultura medioambiental de una ciudad, la poca formación e imaginación de un equipo de gobierno y lo mucho que nos queda que aprender para evitar este tipo de situaciones. Que la urgencia de lo inmediato no nos impida luchar por causas justas como la de criticar e indignarnos ante una obra innecesaria que ha atentado contra el patrimonio vegetal de Cáceres.